Hawai’i

mayo 22, 2007

Queridos todos, ya estoy de vuelta. Con unos kilos de menos, según mi Sra. y es que la invasión de japoneses en las islas es considerable. Lo digo porque mi alimentación básica ha consistido en comida japonesa: mucho arroz y mucha soja. También el comer con palillos adelgaza, aunque solo sea por la pereza que da el terminarte el plato con ellos. Doce horas de diferencia, es lo que hay. Doce hora, aun sigo molido del cambio horario. No consigo dormirme hasta las cuatro de la mañana ¿Y el viaje? Pues un total de 36 horas de reloj desde que salí de mi casa hasta que llegué al hotel en Honolulu.

A parte del congreso, que tuvo lugar en el Hawai Convention Center, un edificio moderno, hecho a base de vidrio y metal que podeis ver abajo

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lo más imponente, como os podeis imaginar, son las playas. La más impresionante que descubrí se denomina Anauma. Es un parque natural en el que hay que pagar 5$ para entrar y, antes de entrar en lo que es propiamente la playa, te introducen en un minicine y  proyectan una peli-documental que te da una serie de indicaciones de como comportarte en ella. Tiene sentido si consideramos que en la playa habitan tortugas, todo tipo de peces y además, algo que no vemos en el mediterráneo: corales. La playa es, en realidad, el crater de un volcán, al que el mar erosionó y dejó este aspecto tan impresionante

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Y una vez abajo, podeis ver aquí

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para haceros una idea del rato que pasamos…

Bueno, ya seguiremos.

Queridos todos, ya sé que os tengo bastante abandonados y por eso, y porque me voy de viaje esta semana y la que viene, he decidido cerrar temporalmente. Os deseo unas felices fiestas locales y que las marchas no se alarguen más de un día que luego hay que cambiarse de calzones y pasa lo que pasa…

A mi vuelta, nuevas secciones, nuevos protagonistas y nuevos premios.

Nos vemos el lunes 21.

Muack!

Como un huevo

abril 10, 2007

Así han terminado mis vacaciones, como un huevo pasado por agua, naturalmente. Yo no he visto llover más en La Manga. Hemos tenido un par de mañanas con algo de tregua y unas horas de sol en las que hemos podido ir a la playa y tomar cañas en Cabo de Palos. Por lo demás, mucha lectura y sesiones de David Lynch. Un director que siempre me ha gustado, pero del que había visto bastante pocas películas. El otro día me entró un arrebato y me compré varias en la Fnac ¡cuanto bien me está haciendo esta tienda! Tiene una sección de DVD que está bastante bien, si estás dispuesto a soltar pasta. Tiene unos títulos bastante interesantes. Desde packs de Woody Allen hasta John Cassavetes pasando por Fred Astaire o Francois Truffaut. Una sección en la que no me había detenido aun y que me ha gustado bastante. Todo esto viene motivado porque el otro día vi Terciopelo Azul en el Ono, del principio hasta el fin. Esta es una de esas películas que no te paras a ver hasta el final si no estás en condiciones óptimas de visionado: que la hayas empezado a ver desde el principio y que estés solo. En ese momento se simultanearon ambas condicions y pude verla tranquilo. Me quedé maravillado, y al pensar en todo el tiempo del que iba a disponer en La Manga, decidí aprovecharlo para ponerme al día. Pero eso es otra historia. Uno de los habituales blogeros es fan de Lynch y puede contar cosas de él mucho mejor que yo.

En todo caso, la lluvia ha sido buena para descubrir rincones de Murcia que no aparecen hasta que cae tan de seguido:

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Esta foto está tomada desde una gasolinera que encontramos a la derecha, camino ya de La Manga, justo después de haber bajado el Puerto de la Cadena. ¿Os suena? Pues eso, de nada, nada.

Así que ya estamos otra vez de vuelta. Hoy nos pasaremos por El Bando que, como ya es habitual en las últimas senamanas, estará pasado por agua también, como el huevo al que aludía al principio.

Un rato en el mar menor

marzo 8, 2007

El Mar Menor es una pequeña joya que tenemos en la zona, que me parece que no apreciamos bastante. Lo digo desde la perspectiva de un simple dominguero que estuvo un rato paseando por San Javier el domingo y que, por unos minutos largos, se sintió como en el cielo.

Particularmente esa zona, siempre la había visto como un lugar cutre, en el que solamente se bañan ancianos y niños, por su excesivamente alta temperatura. Ahora me parece que es un lugar bellísimo. ¿Que no?

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Si olvidamos al accionista de “Tripas del sureste” del fondo, claro.

Una de las cosas más emocionantes del viaje a Yeste es qe little John ha descubierto la naturaleza en todo su explendor. Los árboles grandes (los pinos, vaya), los rios con abundante agua, y las fieras de la montaña.

En esta foto lo vemos enfrentándose a un Puma de la montaña armado con una simple rama de pino.

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Perdón, el arma es un camión de tres ejes.

Este fin de semana me he ido con mi mujer e hijo a Yeste, un pequeñito y entrañable pueblo sito en la sierra albaceteña, que para mí no habría tenido el mayor interés desde hace muchos años ya si no hubiera sido porque es el pueblo de la familia de nuestra, conocida por todos, querida Pilar Atenza. La Pili.

He pensado hacer posteos por entregas ya que el finde ha sido bastante sabroso. Pero voy a empezar por una anécdota que me ocurrió el sábado por la mañana. Estábamos alojados en unas casas rurales que se llaman “ElBatán del Rio Tus”

No están nada mal, con chimenea, calefacción, cocina, etc. El sábado por la mañana nos levantamos a una hora decente, para ir a buscar víveres (carnaza) al pueblo y a tomar el aperitivo. Cuando uno va a un pueblo típico de la piel de toro, si éste te cae en gracia, te dejas llevar por una sensación de bienestar y, de pronto, sus calles te parecen entrañables, sus sonidos evocadores y sus gentes, ¡ay! sus gentes. Estábamos en un mirador del pueblo situado en alto (como todos, joder!), contemplando la profundidad del valle que se dispone en la falda de la montaña en la que está ubicada el pueblo. En estas que me fijo en un señor del pueblo que está sentado muy cerca de nosotros y que a su izquierda tiene una calabaza. Bonita estampa, pienso yo automáticamente. En estas que recuerdo que Pilar es conocida en todo el pueblo simplemente con decir que es familia de los Tortas con lo que pienso, en un alarde de pillería de ciudad, que si le saludo a lo mejor podría entablar una conversación con él, de esas que te hermana con el lugar y permite un trasvase de pueblerino a visitante de detalles ocultos del pueblo, confidencias útiles para el finde semana, secretos guardados durante siglos que los visitantes desconocen. Le saludo

-Buenos dias!

-¿Sois de Murcia?

-Si, si. Somos amigos de los Tortas.

-Pero ¿de dónde venís?

-De Murcia, pero conocemos a los Tortas.

-¿De Murcia?

-Sí, de Murcia.

-Pues la próxima vez que vengais me traeis unos tomates, bien gordos.

-Vale, pero tardaremos bastante. Somos amigos de los Tortas.

-¿Cuándo volveis? No se os olviden los tomates…

Habíamos dado con uno con pocas luces, que estaba por allí tomando el sol. Automáticamente pensé que mi agudeza para con las gentes de España no tiene límites, en lo inexistente…

Seguiremos informando

Japón

febrero 16, 2007

Nunca he comentado nada sobre el país que más me ha gustado antes, durante y después de visitarlo. Japón es un sitio diferente. Cuando llegas, te das cuenta de que aquello no es occidente, de manera inmedianta, cuando no eres capaz de leer un puto letrero. Por fortuna, los semáforos funcionan de manera similar, las aceras son aceras, las tiendas son las tiendas, y los coches tienen cuatro ruedas. Vamos, lo básico para desenvolverte en una tierra totalmente extraña.

Pero esta entrada no es de Japón, es de una excentricidad que se llama kancho y que, cuando querais, la probamos. No me voy a dedicar a repetir lo que pone en el link, así que miradlo vosotros mismos.