En todos los periódicos digitales es común encontrar una sección dedicada a la tecnología. Por todos lados hay revistas digitales que hablan exclusivamente de esto; http://www.wired.com es un ejemplo de los más antiguos que pueden encontrarse en la red. Es curioso como tanto en estas revistas como en los periódicos más prestigiosos como, por ejemplo, EL PAIS (http://www.elpais.com/tecnologia/) se dedica toda una sección a hablar de teléfonos móviles, videojuegos, el último sistema operativo de Microsoft, el último modelo de reproductor de música MP3, etc, etc.

Imaginemos por un momento que en todos esos periódicos hubiera una sección dedicada a electrodomésticos. ¿No tendría gracia que un periodista especializado nos hablara, con su jerga más rimbombante, sobre lo bien que funciona el último frigorífico de Fagor? ¿O lo atractivo que es el último horno microondas de Apple, con su color doradito? Esperemos que la fiebre por la tecnología, algo totalmente absurdo, pase dentro de poco y los aparatos que ahora nos parecen maravillosos y dotados de un halo luminoso, sean vistos, por fín, como un electrodoméstico más.

Mientras que se instrumentaliza el tema de las entrevistas, seguiremos publicando entradas como esta.

Hoy es el día de la Región, pero para mí eso no tiene ninguna importancia entre otras cosas porque es sábado y, por tanto, es un día de la Región un poco descafeinado. Un día de la Región como tiene que ser debe caer un lunes, y si no, ná. Pero sobre todo, para mí es el día en el que vencí al lumbago. Sí, he estado TODA LA SEMANA, con sus cinco diítas, con lumbago. Pero del bueno, del que no te puedes ni mover. Con deciros que no he ido a trabajar hasta ayer viernes -ya estoy viendo la sonrisa maliciosa de los que piensan que no doy ni chapa- que me pasé un par de horas por la facultad…

Así que, feliz día de la región lumbar.

Hace algunas entradas mencioné la FNAC. Había ido allí por primera vez. En realidad, había ido por primera vez al centro comercial Nueva Condomina. Básicamente mencionaba el hecho de que no me gustaba nada la idea de centralizar toda la oferta de ocio de la familia en un solo sitio. El argumento a favor es el de que tener todo tan a mano permite, en una sola tarde, cumplir todos los recados que tienes pendientes y que durante toda la semana han estado rondando por tu cabeza. Bueno, en realidad algunos los querías realmente cumplir, otros eran realmente de obligado cumplimiento, y ya sabeis a quién me refiero como sujeto que impone dicha obligación. Pues que quereis que os diga. Al final he sucumbido al catálogo de la tienda.

¡Hasta me he hecho socio! Yo, que nunca me he hecho socio de nada, ni siquiera me he planteado hacerme del Real Murcia ahora que ha subido a primera, o del club de fans de Spiderman con esto de la trilogía, o del PSOE después de que ganó las elecciones, o del club heavy de Leganés fans de Lordi desde su último triunfo en Eurorrisión. Al tratar de justificar por qué lohe hecho, no os voy a contar las lindezas de la tienda, tampoco se trata de dar publicidad. Ni siquiera las ventajas que tiene lo de ser socio, aunque terminaría pronto de hacerlo, sinceramente. No es eso, tan solo estoy buscando, además de los argumentos que se pueden extraer de una oferta tan variada de libros de todo género, otros tipos de razones de índole interna. Obviamente, tampoco las voy a contar aquí, así, directamente. No creais que me he vuelto tan exhibicionista en este jodio blog. En fin, espero que al menos alguien se sienta identificado con lo que escribo y también se lo plantee si es que no lo había hecho ya, queridos saltamontes. ¿No será que, al estar desterrado de todo foco de modernidad (creo que entre la entrada Police y la del Fib no hay duda de esto), no me queda otra que optar a aumentar el volumen de mi cartera con tarjetas que me aseguran una identidad como un cultureta más con gafas de pasta?

Por cierto, ¿alguien sabe dónde me puedo mercar unas buenas gafas de pasta negra? En la Fnac no las venden…