Sexo y rock&roll

noviembre 14, 2007

Acabo de volver de Salamanca, en visita relámpago. Ha sido un buen viaje. He visto a un amigo (casi un consultor espiritual o algo así como un padre), y a un montón de gente maja del resto de universidades que ya hace tiempo que conozco. La útlima en Zaragoza nos lo pasamos teta una de las noches y lo recordábamos con una mezcla de risa cómplice y sofoco. Ha estado muy bien, a parte del trabajo claro. Y digo que ha estado bien porque en este tipo de viajes hay mucho de relaciones sociales, pasilleo y ese tipo de cosas. Todos, imagino, preferimos lo auténtico, cuando es posible. En éste ha predominado, extrañamente, esta vertiente.

Venía en el tren escuchando música y, joder, no sé que tiene la Sheryl Crow. Llevo muchos años escuchándola y es que me da un buen rollo tremendo. Los puristas del indie (algo trasnochado a estas alturas) ya se estarán llevando las manos a la cabeza. Algunos pensarán (si es que realmente les importa lo que estoy contanto, pero el caso es que a mí me gusta contarlo), decía que algunos pensarán que ya me pasaba con Lisa Stansfield. Reconozco que no son lo mismo. Lisa Stansfield pone demasiado a menudo cara de estreñida (pero sin animo de insultar, ¿eh?), comparada con Sheryl. Sheryl Crow tiene una voz luminosa, algo que solo las intérpretes femeninas dan. Agunas intérpretes femeninas, claro. Te dan ganas de sentirte bien, aunque estés con ganas de vomitar. Y además tiene un punto rockero que te levanta de la silla y te imaginas en el vagón de tren bailando entre la gente (pero solo ocurre como al protagonista de la serie Sigue Soñando, todo está en tu imaginación). En todo caso, esta Sra., ex de un famosísimo ciclista americano, pentacampeón (o más, no sé) del Tour de Francia, creo que también ha estado casada con Slow hand, aka Eric Clapton, es de las pocas intérpretes femeninas que me gustan. Siempre me he preguntado por qué será. En todos sus discos hay un toque de guitarra sureña, sin pretensiones pero efectiva (muy parecido al de Liz Phair)
Al final pienso que es porque casi todas van de tias buenas y se olvidan de que la música popular (que me perdone Tomás Fernando Flores) es simple rock & roll. ¿Alguien me puede decir el título de una sola canción de Beyonce? ¿O algún LP de Alice Keys?

Cuando quiera una tía buena, las busco en otros sitios. No en el rock. Lanzo otra pregunta, audiencia, que últimamente estais muy amuermaos ¿Por qué no ha funcionado la mezcla sexo-rock&roll? ¿O me equivoco? Bueno, se me ocurre algún ejemplo de Prince (Rude Boy, Soft and Wet, Love Sexy, etc), pero si tengo que admitirlo, me ponía de todo menos cachondo. Ojo, que estoy hablando de rock&roll, no de soul. Con el soul la cosa es diferente, pero a mí, ME LA PELA EL SOUL. Me refiero al de ahora. Me gusta Ray Charles, Van Morrisson… No me gustan … Vamos, ni se me ocurre el nombre de un grupo, joder. Pero si tengo que intentar pensar en ello, enseguida me viene a la mente un negro, o un blanco con chupa de capucha y chandal, con cara de tener ganas de pegarle una ostia al primero que le tosa y en la mano lleva un anillo con la forma de su nombre… No sé si me explico.

Canciones para escucharse, de Sheryl Crow

Everyday is a winding road
Soak up the sun
It it makes you happy
Mary
Sweet child of mine

Y ya que hablamos de música, ¿quién se apunta el jueves 22 de noviembre a Nacho Vegas + Cristina Rosenvinge? Ya hay un barco lleno. Podemos llenar otro.

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Cheste connection

noviembre 6, 2007

Por cierto, este fin de semana pasado se ha producido un exódo masivo a Cheste para asistir al Gran Premio de motociclismo, patrocinado por Hero Alcantarilla. En este blog estaremos encantados de publicar cualquier crónica que cualquiera, otra vez, de los asistentes me envíe por correo-e. Le daremos estatus de entrada de primer nivel.

Desde luego que la realidad supera a la ficción. Digo yo. Estaremos de acuerdo en que comenzar la entrada con esta frase tan manida no es muy original. ¿Eh? Pero lo que sí es original es la historia que acabo de leer. Hans Reiser, un programeitor y niño prodigio por más señas (entró en la Universidad de California en Berkeley a los 15 años), y a la sazón creador del sistema de ficheros Reiser3 (y el 4) usado en los SO linux de todo el mundo, está viviendo un proceso de acusación por asesinato. Se le acusa de haber asesinado a su ex-mujer y él alega que, al ser ella de nacionalidad rusa, podría haberse vuelto a su país. Aunque todas las pruebas apuntan a que no ha sido así…

Realmente, no he puesto aquí esta entrada porque me interese el caso. Lo realmente llamativo del asunto no es el acto criminal. Lo realmente llamativo es que a este señor se le esté dando una cobertura mediática de persona célebre. Como ha cambiado el star system… Tampoco quiero extenderme más. Sigo sin salir de mi asombro con estas cosas.

Como sería la calle

octubre 29, 2007

Al lado de mi casa, como no podía ser de otra manera, hay una calle. Esta tarde le he hecho una foto al letrero del nombre.

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Si, si. Es la calle de Valentín. Alguna vez se lo he mencionado, medio en broma, medio en serio. Oye, tienes una calle al ladito de mi casa. Jamás me ha hecho mucho caso. Pero hoy me ha apetecido contarlo aquí. La calle de Valentín. Pero hay una cosa que no me gusta de todo esto. Esta calle, la real, la física que se encuentra detrás de mi casa, es una calle angosta, sucia y fea. La calle de Valentín, tal y como yo la imagino, tiene que ser una calle ancha, generosa, llena de árboles para que se posen los pájaros y los niños aprovechen su sombra en verano. Una calle ruidosa, llena de actividad. Una calle llena de gente, como la vida de Val…

Nada más.

La otra tarde estábamos little John y yo paseando por Alcantarilla. El iba con su patinete y yo iba empujándolo. Nos dirigíamos al mini parque que hay cerca del centro de Salud de la zona de Samaniego, esa zona que está tan chula y en la que últimamente han proliferado los duplex como hongos. Por allí se pasea muy bien. Las aceras son anchas y largas con lo que puedes ir a unos metros del enano y despreocuparte un poco.

Decía que nos dirigiamos hacia allí (aun no habíamos llegado, estábamos atravesando una calle con una acera muy estrecha) y me llamaron al móvil. Lo abro y veo que es una amiga mía que hace bastante tiempo que no veía. El caso es que no contesté. No cogí el teléfono porque estaba bastante liado con little John, procurando que se moviera y, a la vez, no ocupara la carretera. Bueno, en esto el teléfono dejó de sonar y me olvidé.

A los treinta segundos de seguir andando hacia mi objetivo final, aparece el sujeto llamante (vamos, mi amiga) y me doy de bruces con ella. Fue muy extraño porque empezamos a hablar y ni yo le dije que no había cogido el móvil porque estaba liado ni ella me dijo que me había llamado. En esas que estamos hablando y suena un pitido que sale de mi chaqueta. Era el móvil anunciando que tenía una llamada perdida. La tensión se mascaba en el ambiente. Ahora ella sabía perfectamente que yo lleva el móvil encima y que no le había contestado. ¿Por qué no me había excusado? Seguramente -ella pensaría- yo no había querido cogerlo porque no me apetecía hablar con ella (nada más lejos de la realidad). Aun más, ella sabía que yo sabía que ella lo sabía.

La conversación se interrumpió y nos despedimos, sin comentar nada. Fue hilarante.

Un beso muy fuerte para mi amiga. Seguramente habrá leído esto.

En el artículo que cuenta el homenaje a Delibes de ayer en un congreso dedicado al estudio de su obra  se dice

 García de la Concha hizo también una referencia al éxodo masivo del campo a la ciudad,  convertido en un “fenómeno universal” sin que nadie imaginara que la metrópoli, “esa periferia de las ciudades industriales”, acabaría siendo “tan invivible” como la aldea que se dejaba atrás.

    El académico, tras recordar que en la obra de Delibes “son muchos los personajes que     buscan en la naturaleza los recursos para afrontar sus problemas cotidianos”, aseguró     que coincidía con el escritor vallisoletano al decir que el hombre, “guste o no, tiene sus     raíces en la naturaleza. “Y al desarraigarlo con el señuelo de la técnica”, continuó, “lo         despojamos de su esencia”.

En todos los periódicos digitales es común encontrar una sección dedicada a la tecnología. Por todos lados hay revistas digitales que hablan exclusivamente de esto; http://www.wired.com es un ejemplo de los más antiguos que pueden encontrarse en la red. Es curioso como tanto en estas revistas como en los periódicos más prestigiosos como, por ejemplo, EL PAIS (http://www.elpais.com/tecnologia/) se dedica toda una sección a hablar de teléfonos móviles, videojuegos, el último sistema operativo de Microsoft, el último modelo de reproductor de música MP3, etc, etc.

Imaginemos por un momento que en todos esos periódicos hubiera una sección dedicada a electrodomésticos. ¿No tendría gracia que un periodista especializado nos hablara, con su jerga más rimbombante, sobre lo bien que funciona el último frigorífico de Fagor? ¿O lo atractivo que es el último horno microondas de Apple, con su color doradito? Esperemos que la fiebre por la tecnología, algo totalmente absurdo, pase dentro de poco y los aparatos que ahora nos parecen maravillosos y dotados de un halo luminoso, sean vistos, por fín, como un electrodoméstico más.

Mientras que se instrumentaliza el tema de las entrevistas, seguiremos publicando entradas como esta.